domingo, 25 de noviembre de 2018
70.- Camión VOLVO 495.
Salimos por la calle Provincia de Entre Ríos, en el barrio MUTUAL YPF, y nos encontramos con él estacionado en una esquina.
Su sólida presencia domeñada en parte por el tiempo y por las pintadas de los traviesos que nunca falta.
Comenzamos a fotografiarlo y fue así que alguien avisó a su dueño.
Entonces conversamos con Patricio Illanes, una sanjuanino llegado en 1984 -como conscripto del BIM 5- y que fue atrapado por está tierra trabajando en lo suyo -la mecánica- recordando su vínculo con el extinto Paco Puget.
Nos contó que el vehículo en cuestión perteneció a Luis Deantoni, y que luego de tener a otro dueño llegó a sus manos.
Ahora piensa en sacarle el tanque y ponerle la camada plana y devolverle una fisonomía tan imponente como la que mostró en sus primeros años, teniendo en cuenta que este Titán es del año 1961.
Yo recordé aquellos Volvo, automóviles, que por aquellos mismos años se vendían en la concesionaria de Galvarini, y recorrían triunfantes nuestras calles, en tiempos del circuito urbano Almirante Brown.
También recordé la pertenencia sueca de esta marca, el desempeño que allí tuvo Hugo Hammar, un muchacho histórico en la vida de LRA 24, que cuando se mudó al país de sus mayores llegó a trabajar en esa firma, sector motores de aviación, hasta que los incidentes del 11S llevaron a una merma comercial que lo dejó sin empleo.
Los recuerdos se encadenan.
Han comenzado a abundar automotores de otros tiempos que sus dueños atesoran, tratando de conservarlo en estado original.
Pero de todos ellos, este camión sería el de mayor porte.
domingo, 26 de agosto de 2018
69.- Disney en la mesa.
A fines de los años 50, antes que se impusiera el plástico en este tipo de artículos, ya salían al mercado estos artículos donde se reproducían las más conocidas figuras del mundo figurativo de Walt Disney.
La taza y el platillo tal vez se hayan convertido los de usos más frecuente.
Si bien Disney gestó sus imperio desde Estados Unidos, la elección de calidad es la que llevó a la fabricación de estos productos con loza inglesa.
Un kit, todavía no se usaba esa palabra en las comunidades de nuestro idioma, se completaba con lo expuesto y además con este otro plato destinado a una comida más formal.
sábado, 10 de marzo de 2018
068.- Disco LP. KUONYIPE, fragmentos de la ópera.
Dirigió esta grabación
Nicanor Palacios Costa, y el disco registrado en SADAIC –AADI-CAPIF- lleva como
signatura NPC -1247, siendo evidentemente las iniciales del músico.
KUONYIPE es el héroe
civilizador, el que trae el guanaco dinamizando con ello la cultura cazadora.
Al enfrentarse con otro hombre primigenio lo derrota y lo mata, trayendo la
muerte a la isla donde todos vivían sin conocerla. Así que su presencia tiene
un carácter dual: el bueno, trajo el alimento; el malo, estableció la finitud
de la vida.
Está representado en
el firmamento austral en una estrella de
la constelación de Orión.
En la grabación del
disco intervinieron Carlos Sahagún, Manolo Juárez, Marta Blanco, Ricardo Ochoa,
Luís Gaeta y Omar Brandan.
Tomamos como ilustración del trabajo narrativo la voz
de Konyipe, en la banda 1, del lado 2, de este Larga Duración.
Tierra del Sur, patria mía.
el sur de la inmensidad;
peñascos donde golpea
sus aguas la eternidad.
Navega, yámana hermano,
firme el brazo y el arpón
pero más firme que el brazo,
navegante, el corazón
Cubre de grasa tu cuerpo
cazador, para cazar,
para cubrirte del frío
Que clava agudo puñal.
Corre el guanaco en el valle
trepa el alto peñascal….
……………………………
Tierra del Fuego, fueguinos;
hay que encender el fogón
de la vida y su destino,
del hombre y su corazón.
Tierra del sur, patria mía,
El sur de la inmensidad,
peñascos donde golpea
sus aguas la eternidad.
Quien ha sido el autor
de esta poesía que sustanció el argumento de la ópera.
Se trata de Osvaldo
Guglielmino que recientemente ha fallecido sembrando el duelo en la localidad
de Pehuajo, donde se reseñó así su existencia.
Falleció una figura descollante
de nuestra comunidad –escribió Abel Arrese- me refiero a la desaparición de OSVALDO
GUGLIELMINO, escritor, ensayista, literato, político,
había nacido en la década del 20, Profesor de Literatura y Castellano,
perteneciente a una familia totalmente Pehuajense como muchos de nosotros,
Osvaldo desde muy chico sobresalió por su inteligencia, indicando desde sus
albores la formación de una personalidad sobresaliente , inclinándose su
tendencia INTELECTUAL por la historia, el idioma y su vehemencia en la
escritura, que lo llevó a ser un destacado literato argentino, con una obra
frondosa sobre temas de literatura, como Juan sin Ropa, o polémicas con
respecto a Rafael Hernández, como el verdadero fundador de la Universidad de la
Plata, como también obras de teatro. Donde él estaba vivían las inquietudes y
las letras. Director de la Biblioteca Nacional. Personalidad destacadísima en
los Centros Intelectuales de la República.
Pero dejando de lado las brillantes dotes personales, quiero referirme a mi querido Profesor de Castellano. Osvaldo a la muerte del Dr Arámburu, siendo muy joven lo sucedió como Director del Colegio Nacional de Pehuajó, creo que en 1952, recién recibido en LA UNIVERSIDAD DE LA PLATA fue nuestro Profesor de tercer año de Castellano, sabíamos que su familia era de origen conservador y él abrazó la causa del Partido Peronista, a pesar de los años Populistas, jamás nos hizo sentir la Política Partidaria, fue un maestro que nos enseñó el idioma y sus reglas. Tenía ideas nacionalistas y nos hacía partícipes de debates sobre revisionistas y clásicos. Por más que las directivas eran otras, poco nos atravesó con ellas, fue un Peronista Democrático como hay tantos. Su esposa, hijos, nietos y amigos sufrirán su desaparición,. Solo apaciguada por la situación de su vida longeva y POR EL RECONOCIMIENTO QUE SEGURAMENTE TENDRÁ DE LOS SECTORES VINCULADOS A LA HISTORIA, LA CULTURA Y LAS ARTES. Yo solamente quiero hacer oír mi voz, como alumno y amigo, como muchos de pensamiento diferente, cosa que le agradaba en SUMO, en los DEBATES. Nuestro saludo a esposa, hijos, nietos y a toda la familia Guglielmino.
Pero dejando de lado las brillantes dotes personales, quiero referirme a mi querido Profesor de Castellano. Osvaldo a la muerte del Dr Arámburu, siendo muy joven lo sucedió como Director del Colegio Nacional de Pehuajó, creo que en 1952, recién recibido en LA UNIVERSIDAD DE LA PLATA fue nuestro Profesor de tercer año de Castellano, sabíamos que su familia era de origen conservador y él abrazó la causa del Partido Peronista, a pesar de los años Populistas, jamás nos hizo sentir la Política Partidaria, fue un maestro que nos enseñó el idioma y sus reglas. Tenía ideas nacionalistas y nos hacía partícipes de debates sobre revisionistas y clásicos. Por más que las directivas eran otras, poco nos atravesó con ellas, fue un Peronista Democrático como hay tantos. Su esposa, hijos, nietos y amigos sufrirán su desaparición,. Solo apaciguada por la situación de su vida longeva y POR EL RECONOCIMIENTO QUE SEGURAMENTE TENDRÁ DE LOS SECTORES VINCULADOS A LA HISTORIA, LA CULTURA Y LAS ARTES. Yo solamente quiero hacer oír mi voz, como alumno y amigo, como muchos de pensamiento diferente, cosa que le agradaba en SUMO, en los DEBATES. Nuestro saludo a esposa, hijos, nietos y a toda la familia Guglielmino.
Como reflejo de la importancia de este hombre de letras, señalamos que
en vida se impuso su nombre a un barrio de Pehuajó.
domingo, 3 de septiembre de 2017
067.-Ciclomotor Innocenti
En la vereda de los números impares, a la altura del 200 de la calle Rosales 263 Rubén Yañez tiene su tienda de indumentaria llamada Territorio.
En su vidriera apreciamos un rojo ciclomotor, y pedimos autorización para examinarlo.
Esa mañana Rubén (foto) estrenaba un servicio, pagaba una hora de estacionamiento a los clientes para fomentar la concurrencia, en días en los cuales la gente ha dejado de ir a los espacios tarifados por simples razones de economía extrema. Hoy por hoy en que cualquier compra alcanza de promedio mucho más de mil pesos, los 10 de la hora para estacionar son una insignificancia y Yáñez se ríe por eso: “Hay muchos que aprovechar para comprar en otros negocios”, y él también se ha constituido en prestar del servicio para otra gente no viene específicamente a compara en Territorio.
Unos y otros se sienten atraídos por la roja
motocicleta de la cual me cuenta fue adquirida hace unos once años en San Juan,
al precio de 12 mil pesos. Hubo que restaurarla y hoy es una joya en la vidriera
que se levanta sobre la vereda del sol.
La fotografiamos en sus detalles, y después
internet nos proporciona un informe escrito en España por Ignacio Muela, esto
hace dos años, bajo el título:
Innocenti Motos: crónica del renacer de una
marca mítica.
La firma de motocicletas Innocenti ha
anunciado su retorno a los concesionarios españoles. La marca italiana produjo
la mítica Lambretta, un icono de las décadas de los 50 y 60, hasta 1971, si
bien en España se continuó fabricando hasta 1989.
La historia de la marca
italiana Innocenti Moto se remonta a los años 20, cuando Ferdinando Innocenti comenzó
los trabajos de desarrollo de la mítica Lambretta. No obstante, el primer scooter de la marca no llegaría a
las calles hasta 1947. Ya desde su nacimiento, los modelos de Innocenti
compitieron frente a frente con Piaggio, que producía la Vespa desde unos años
antes. En los años 50 se hablaba
de la Vespa como un vehículo más manejable y de fácil construcción, mientras
que la Lambretta gozaba de una silueta que se consideraba más estilosa en la
época.
En 1948, la compañía Ferdinando Innocenti se
encontraba con un importante excedente de producción en sus almacenes. Ante la
gran cantidad de unidades cogiendo polvo en los almacenes de la empresa, Innocenti decidió comenzar la exportación
de modelos a países extranjeros. El producto es acogido con buenos
resultados en los mercados de fuera de Italia y se inicia una estrategia comercial para acoger una fuerte
demanda en prácticamente cualquier país del mundo. La primera factoría
no italiana de la compañía se construyó en 1951 en Alemania, y a lo largo de la década de los 50 se
instalaron plantas de producción de la Lambretta en diversos puntos del mundo,
como India, España, Turquía o Francia. Innocenti motos había diseñado un modelo
estándar de producción para sus líneas de montaje, de forma que sus modelos se
pudieran producir en cualquier país amén de un sistema de producción completo.
El indiscutible éxito de
la Lambretta comienza a menguar a mediados de la década de los 60, cuando el
sector del scooter entra en crisis. Innocenti Motos empieza a buscar
ahora alternativas a su Lambretta con las que esquivar en la medida de lo
posible el descenso en la demanda. Así, diversos cambios de rumbo se suceden en
la compañía a lo largo de los últimos años de la década de los 60 para tratar
de reavivar el sector, que seguía decayendo irremisiblemente. Pese a los
esfuerzos realizados, Innocenti Motos cesa la producción en abril de 1971, 24 años
después de sacar al mercado las primeras Lambretta.
No obstante, el interés por la Lambretta no había
desaparecido en todos los países. En España y en la India, no se detuvo la
producción de las Lambretta que se llevaba a cabo bajo licencia de Innocenti
S.G. de Milán con el cierre de la matriz. La factoría española situada en Éibar fue de las más exitosas.
Prueba de ello es el hecho de que la
Lambrettacontinuase produciéndose en el País Vasco posteriormente a la
desaparición de Innocenti como marca en 1971. En 1984 la compañía
abandonaría dicha localidad guipuzcoana para mudarse a unas nuevas
instalaciones en Amurrio (Álava), donde la empresa Lambretta Locomociones SA,
propiedad de Flotencio Irigoyen Berrondo, continuó su actividad hasta su
desaparición en 1989.
Parecía que la Historia de la Lambretta iba a
reducirse al Siglo XX. No obstante, en 2010 la empresa Maggiora SRL adquirió los derechos de la marca
Innocenti Moto con el objetivo de recuperar la producción de los míticos
scooters. La empresa, ahora afincada en Turín, daba comienzo así a un
período de desarrollo de ingeniería y diseño que duraría cuatro años. En 2014,
la firma tenía preparada su gama de modelos y ahora, en 2015, sus motos
empiezan a cruzar fronteras para llegar a miles de usuarios en todo el mundo.
viernes, 26 de mayo de 2017
066.-Carpeta tejida al crochet.
El objeto está ahí,
sobre la mesa ratona, cerca del rincón donde se encuentra mi PC. Es decir en mi
escritorio.
Tiene algo así como
diez años de antigüedad y es de fabricación artesanal chilena.
Las autoras de esta
preciosa carpeta han sido dos parientes directas, y la destinataria de la
misma: mi esposa.
La comenzó a hacer
mi tía Ana Martinovic de Yaksic, y contribuyó a su realización su hija Dominga
Magdalena, a la que conocimos con el apelativo de Nedy.
Diré aquí para darle
un carácter técnico que tiene 42 centímetros de diámetro, y que hasta pocos
meses tenía uso ocasional en alguna de las mesas de la casa: la del living
preferentemente, hasta que la mesita se instaló en mi lugar porque aquí había
un silloncito que hacía más cómodo las sesiones de trasnoche mirando Neflix.
Entonces en la mesita estaban algunos libros que leyó en sus últimos días, el
sifón con soda, el vaso, y una que otra golosina.
Tal vez se podría
decir que es una pieza muy fina para un uso tan cotidiano, pero así fue la
cosa: la carpeta era de ella, y ella quería tenerla cerca en recuerdo del
trámite que realizó para conseguirla.
Es que en nuestras
visitas a la casa de la tía, saltaban a la vista las numerosas manualidades que
había sabido hacer durante su vida. Trabajos que en algunos casos ayudó en la
economía familiar para parar la olla, en tiempos de carestía que los hubo en su
país, y como suele ocurrir también aquí: cuando menos se lo desea.
Patricia Cajal
elogiaba estos trabajos, y un día mi tía le dijo que le iba a hacer una, más o
menos grandecita, aunque mi esposa se hubiera contentado en el acto con una más
pequeña. Pero la promesa estaba hecha, le haría la carpeta para un próximo
viaje que ya estaba prefijado porque iba de la mano de la búsqueda de un libro
de nuestra parte.
Quedaron también de
acuerdo que se enviaría de Argentina el hilo que se usaría en la confección,
cosa que significó ver varios comercios en la zona de Once, en una derivación
médica que se concretó de inmediato por aquellos días.
De Buenos Aires, a
Río Grande, de aquí en mano a la calle Serrano, en el Barrio Sur, donde vivía
la hacedora de la carpeta.
¡La tía Ana ya
podría comenzar a trabajar!
Y aquí aparecen dos
historias: una que dice que usó el hilo argentino, otra que le cansaba las
manos, y que por ello dejó la carpeta a medio hacer y comprando un hilo
fabricado en no sé dónde –vieron que en Punta Arenas abundan mercancías internacionales-
realizó con el nuestra pieza de museo.
No sé cuás de las
dos historias es la verdadera, y cuál sería la más bonita; o lo interesante es
que hubiera dos historias.
Como que también
hayan sido dos las mujeres que intervinieron en la confección de nuestra
carpeta. Y digo nuestra porque si bien fue de mi esposa, ahora en
circunstancias hereditarias ha pasado a ser mí, de la casa, de este lugar de donde difícilmente se sacará para mostrar la
cubierta vidriada y de madera lustrada de la mesa ratona.
Lo que pasó fue así.
La tía, con más de 90 años encima, comenzó a tener un dolor en la mano
izquierda que limitaba entre otras cosas su trabajo persistente con el
ganchillo. Los días iban pasando, la mano rendía menos, y Ana se preocupó
porque llegarían los sobrinos y no tendría preparada su promesa. Entonces pensó
en la hija.
Nedy había sido
iniciada siendo niña en todas estas manualidades en las que brillaba en
habilidad la madre. Pero teniendo un oficio, en su caso el de maestra, no
disponía del mismo tiempo que un ama de casa.., y con el tiempo dejó de practicar.
Además para que hacerlo, por gusto nomás, no por necesidad, puesto que tenía en
la madre una persistente fabricante de tejidos al crochet.
En ese sentido
recuerdo a mi madre que solía tejer gorras y guantes, antes de cada invierno,
piezas que terminaba regalando a alguien que le prodigaba elogios por la
calidad del trabajo, que para este caso era la homegenidad del tejido.
Desconozco que esto
del crochet haya sido una habilidad que la familia trajo de Europa, o si fue
producto de algún aprendizaje escolar. No pregunté en su momento, y la
enseñanza primera de la habilidad familiar permanecerá en los sitios míticos de
la memoria. Lo cierto es que al escribir he recuperado la palabra Europa, una
voz geográficamente más imprecisa que suprimía lo que tendría que haber sido:
Yugoeslavia, o luego Croacia.
Vamos a decir
entonces que nuestra carpeta tiene un estilo europeo.
Vaya a saberse en cuanto
habrá tenido que insistir Ana para que la hija continuara la tarea que ella no
podía concretar. Y cuánto de amor por la madre, o cuanto de amor por Patricia,
había en la decisión que la llevó a ponerse los anteojos de lectura, sentarse
en el sillón que en la cocina, hecho con el asiento del último taxi del tío
Valerio, y comenzar a trabajar en la continuidad de la tarea.
Así la carpeta que
comenzó la madre para la sobrina política, fue terminada por nuestra prima.
En reencuentro entre
los chilenos y los argentinos se dio en medio de las alegrías que siempre nos
fueron propias; y luego de tomar once –esta once se sabrá no es la del lugar
dónde fuimos por el hilo- apareció envuelta en un papel azul la preciada
carpeta.
Abrazos, besos,
encontronazos.. la ocurrencia de alguien que trajo el escondido mate de la
casa, y el traslado de la mesa al living
donde permanece en mi memoria, porque tontamente no tomé la foto de la
circunstancia, tal vez porque andaba corto de rollo y todo esto pasó en los
remotos tiempos que no existían los celulares y sus cámaras incorporada, la
imagen de Patricia, doblando y desdoblando el regalo sobre su falda.
Entonces fue cuando
Ana quiso que se compartieran los agradecimientos, y la hija que se interponía
para no hable sobre el tema. Pero al final la tía se impuso y contó cómo fue la
historia: la carpeta que comenzó una la terminó la otra.
Entonces volvieron a
la mesa, que ya había sido despejada de los restos de la merienda, y sobre la
misma la extendieron, prendieron luces, y alguien dijo que no se podría saber cuál
era la parte hecha por la madre, y cual hecha por la hija. Entonces se cruzaron
las miradas, una más experta que la otra. Hasta que finalmente la más
impertinente: Patricia, la destinataria del regalo, sin decir me parece, señaló
con certeza: -¡Hasta aquí llegó la tía, y de aquí hasta aquí debe ser el
trabajo de Nedy! Todos nos fuimos mirando para ver si alguien podía decir lo
contrario. Entonces la tía tomó la pieza de la cual estamos hablando, hubo un
tiempo de silencios, a lo lejos ladró un perro, y respirando hondo dijo:
-¡Saben que la Paty tiene razón!, y fue siguiendo la línea del trabajo de una y
de otra con sus delgados dedos y sus nacaradas uñas.
La historia puede
terminar así. Este objeto de nuestro Museo Virtual, se encuentra expuesto en
forma permanente en Obligado 519, de la ciudad de Río Grande donde puede ser
visto por quienes quieran visitarnos, de lunes a viernes, de 18 a 20.
No buscamos tazadores para nuestro objeto, porque sabemos que como tantas cosas nacidas del amor, para sus dueños, no tiene precio.
viernes, 2 de diciembre de 2016
O65.- Pasajes terrestres al sur..
Escondidos en un
libro que en su momento ayudó a hacer más corta la travesía encontré estos
boletos que corresponden al viaje que en el invierno de 1971 me devolvió en
parte a la isla. Y digo en parte porque antes tuve que hacer una travesía
terrestre en Costera Criolla de Buenos Aires a Bahía Blanca, desde su terminal
en Constitución a donde llegue con la valija atada precariamente porque se me
había descosido.
Se salía a la noche
y se llegaba temprano a una Bahía Blanca que no alcanzabas a conocer, porque ya
tenía que seguir hacia el sur. Recuerdo de aquella ciudad una plaza de juegos
infantiles donde los columpios tenían forma de botes, influjo de la Armada en
la localidad y en esos entretenimientos.
El primer destino patagónico-patagónico
estaría en Comodoro Rivadavia, y para ello estaba la empresa Transportes
Patagónicos. De esa firma es el primer boleto
.
En Comodoro me
esperaba un nuevo trasbordo, rumbo a Río Gallegos, donde debía llegar a 48
horas de haber salido de Buenos Aires. Plazo que se cumplió con una demora de
tan solo 20 minutos. La firma en este tercer tramo al sur era Transportadora
Patagónica.
Era una forma más
económica de volver, yo había ido en transporte naval, pero para los que no
teníamos vinculación directa con la Marina no era tan fácil conseguir ese
pasaje allá, como lo fue acá de la mano del querido Negro Angelineta.
En Gallegos hice
noche de Comodoro Rivadavia 344, la casa de mi prima Gringa) Elena Sesnic
Martinovich de Bull (Jaime Bull), una casa con despensa al frente donde siempre
había mucha gente de paso.
Al día siguiente
LADE me puso en un Río Grande que estaba de fiesta, no por mi retorno, sino
porque festejaba cincuenta años de la creación de la Colonia Agrícola, cosa que
yo ignoraba.
La larga travesía no
me permitió conocer de la Patagonia nada más que sus enormes distancias, por la
ventanilla todo era monótono hasta en el tramo de Caleta al Sur todo se cubrió
de barro y viajamos como encapsulados. Pero estaba mejor que en el trayecto
anterior cuando sobre Trelew por abrir la ventanilla ya no la pude cerrar del
todo y el chiflete me trajo un enorme frio sobre un oído que yo traté de
mitigar envolviendo la cabeza con un pullover que traía en el bolso.
En medio de estos recuerdos quedan muchos olvidos; que comía, y cuando me salió finalmente el viaje, más allá del precio que indican los boletos, y que incidencia tenía esto en el magro presupuesto de un estudiants fueguino en La Plata,
domingo, 27 de noviembre de 2016
064.- Hesperidrina.
En mi infancia existían en la despensa ciertos
brebajes a los que mi madre identificaba como Jarabes, y con ello tenían
ciertas propiedades medicinales. Había que ser muy curda para pretender hacerlo
con Oporto, Ferroquina Biskery, o Hesperidina.
También servían como digestivo el de las grandes
comilonas, cuando a las damas se les servía una infusión mientras que los
hombres solo aceptaban aquello que tendría aunque sea un mínimo alcohol
estimulante.
Con el correr del tiempo las apetencias cambiaron y
las botellas fueron quedando atrás de otras de mayor demanda.
Un día ordenando todo eso tal vez alguien de otras
generación que ayudaba a los mayores en estos menesteres descubría la botella,
entonces se recibían las invitaciones del caso. Pensando que el tiempo añejaba
el producto y luego su sabor era más preciado se pasaba a tomar en una pequeña
copa. La copa era la clave de la dosificación del producto, la misma Ginebra
Bols tiee por lema: Cada día una copita; una copita nada más, copita no copa.
La reacción de los nuevos consumidores resulta
diversa, en algunos casos va acompañando el café, en otros se hace el ponche, o
batido de huevo, producto que lo particular consumí diariamente, hasta que
llegó el colesterol: hablo del oporto.
Pero un descubrimiento de la existencia de la
Hesperidrina en un producto medicinal me llevó a explorar el tema y
redescubrirla.
Una química exitosa.
Es una bebida argentina a base de corteza de naranjas amargas o agrias y dulces de frutos
inmaduros los cuales tienen gran contenido de flavonoides (hesperidina, neohesperidina y
narangina).
Comenzó a venderse en farmacias en la segunda mitad
del siglo XIX, por parte de un norteamericano Melville Sewell Bagley el que además dio vida a la
gran fábrica de galletitas.
Hoy se sigue produciendo y consumiendo en el país . Su sabor es suave, dulce, y se suele mezclar
con agua tónica, agua gaseosa, gaseosa de lima y
limón, o como mezcla en diferentes tragos o cócteles. Se le reconocen
efectos antioxidantes y otros propios de
los flavonoides que contiene.
En su nombre hay que remontarse a los trabajos de
Hércules, y el célebre Jardín de las Hespérides, el de las serpientes, el de
las manzanas.
La bebida comenzó a venderse en la farmacia “La
Estrella” pero pronto ganó el mercado con una campaña que decía: “ Se viene la
Hesperidrina”.
Melville actuó rápidamente, convenciendo al
Presidente Avellaneda de la necesidad de crear un
registro de marcas y patentes. En 1876 el
registro fue creado, y en su honor "Hesperidina" fue la marca número
uno en registrarse en Argentina.
Melville
decide imprimir las etiquetas de Hesperidina en la Bank Note Company de Nueva
York, donde se imprimían billetes de doláres y a la vez promovió la creación de
una oficina de marcas y patentes, en la cual la Hesperidrina fue el primer
registro.
Su valor medicinal.
Leemos en Wikipedia: La Hesperidina desde sus comienzos fue considerada incluso un tónicodebido
a sus propiedades medicinales aportadas por las naranjas. De hecho su principal
componente es la sustancia hesperidina, un flavonoide que se encuentra en los cítricos y que produce efectos antioxidantes, muy beneficiosos para las funciones digestiva y circulatoria. Desde la
década de 1890 y hasta el día de hoy se han encontrado diversos y muy efectivos
usos terapéuticos de la Hesperidina. Entre ellos es efectiva contra las úlceras
varicosas, hemorroides, várices, hipertensión, reducción del colesterol,
disminución de dolores, artritis reumatoidea, etc.
Hesperidina
también estuvo presente en la guerra de la Triple Alianza(1864–1870), más precisamente en las tiendas de campaña para
“revitalizar a los heridos”, gracias a sus propiedades terapéuticas que
contrarrestaban problemas estomacales originados principalmente por la poca
potabilidad del agua. De los hospitales se trasladó rápidamente al campño de batalla para mejorar cualquier
dolencia entre la tropa.
Colofón
Entre las celebridades que han sabido consumirla se
encuentran: Pascasio Moreno, el perito, Julio Cortazan, Roberto Goyeneche,
Florencio Molina Campos.
Incluso
existe un tango de nombre “Hesperidina. Tango de Moda” compuesto por Juan Nirvasseden en 1915 y
ganador del premio al mejor tango de la Sociedad Sportiva Argentina, entre
otros reconocimientos.
El llamado a encontrar estas referencias en esta
particular bebida me lo dio una bolsa médica que se me entregó recientemente en
el HRRG que muestra como la hesperidrina se encuentra incorporada a la
farmacopea contemporánea.
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