domingo, 27 de noviembre de 2016

064.- Hesperidrina.

En mi infancia existían en la despensa ciertos brebajes a los que mi madre identificaba como Jarabes, y con ello tenían ciertas propiedades medicinales. Había que ser muy curda para pretender hacerlo con Oporto, Ferroquina Biskery,  o Hesperidina.

También servían como digestivo el de las grandes comilonas, cuando a las damas se les servía una infusión mientras que los hombres solo aceptaban aquello que tendría aunque sea un mínimo alcohol estimulante.

Con el correr del tiempo las apetencias cambiaron y las botellas fueron quedando atrás de otras de mayor demanda.

Un día ordenando todo eso tal vez alguien de otras generación que ayudaba a los mayores en estos menesteres descubría la botella, entonces se recibían las invitaciones del caso. Pensando que el tiempo añejaba el producto y luego su sabor era más preciado se pasaba a tomar en una pequeña copa. La copa era la clave de la dosificación del producto, la misma Ginebra Bols tiee por lema: Cada día una copita; una copita nada más, copita no copa.

La reacción de los nuevos consumidores resulta diversa, en algunos casos va acompañando el café, en otros se hace el ponche, o batido de huevo, producto que lo particular consumí diariamente, hasta que llegó el colesterol: hablo del oporto.

Pero un descubrimiento de la existencia de la Hesperidrina en un producto medicinal me llevó a explorar el tema y redescubrirla.



Una química exitosa.

Es una bebida argentina a base de corteza de naranjas amargas  o agrias y dulces de frutos inmaduros los cuales tienen gran contenido de flavonoides  (hesperidina, neohesperidina y narangina). 
Comenzó a venderse en farmacias en la segunda mitad del siglo XIX, por parte de un norteamericano Melville Sewell Bagley  el que además dio vida a la gran fábrica de galletitas.

Hoy se sigue produciendo y consumiendo en el país . Su sabor es suave, dulce, y se suele mezclar con agua tónica, agua gaseosa, gaseosa de lima y limón, o como mezcla en diferentes tragos o cócteles. Se le reconocen efectos antioxidantes y otros propios de los flavonoides  que contiene.
En su nombre hay que remontarse a los trabajos de Hércules, y el célebre Jardín de las Hespérides, el de las serpientes, el de las manzanas.

La bebida comenzó a venderse en la farmacia “La Estrella” pero pronto ganó el mercado con una campaña que decía: “ Se viene la Hesperidrina”.
Melville actuó rápidamente, convenciendo al Presidente Avellaneda de la necesidad de crear un registro de marcas y patentes. En  1876 el registro fue creado, y en su honor "Hesperidina" fue la marca número uno en registrarse en Argentina.
 Melville decide imprimir las etiquetas de Hesperidina en la Bank Note Company de Nueva York, donde se imprimían billetes de doláres y a la vez promovió la creación de una oficina de marcas y patentes, en la cual la Hesperidrina fue el primer registro.



Su valor medicinal.
Leemos en Wikipedia: La Hesperidina desde sus comienzos fue considerada incluso un tónicodebido a sus propiedades medicinales aportadas por las naranjas. De hecho su principal componente es la sustancia hesperidina, un flavonoide  que se encuentra en los cítricos y que produce efectos antioxidantes, muy beneficiosos para las funciones digestiva y circulatoria. Desde la década de 1890 y hasta el día de hoy se han encontrado diversos y muy efectivos usos terapéuticos de la Hesperidina. Entre ellos es efectiva contra las úlceras varicosas, hemorroides, várices, hipertensión, reducción del colesterol, disminución de dolores, artritis reumatoidea, etc.

 Hesperidina también estuvo presente en la guerra de la Triple Alianza(1864–1870), más precisamente en las tiendas de campaña para “revitalizar a los heridos”, gracias a sus propiedades terapéuticas que contrarrestaban problemas estomacales originados principalmente por la poca potabilidad del agua. De los hospitales se trasladó rápidamente al  campño de batalla para mejorar cualquier dolencia entre la tropa.

Colofón

Entre las celebridades que han sabido consumirla se encuentran: Pascasio Moreno, el perito, Julio Cortazan, Roberto Goyeneche, Florencio Molina Campos.

  Incluso existe un tango de nombre “Hesperidina. Tango de Moda” compuesto por Juan Nirvasseden en 1915 y ganador del premio al mejor tango de la Sociedad Sportiva Argentina, entre otros reconocimientos.


El llamado a encontrar estas referencias en esta particular bebida me lo dio una bolsa médica que se me entregó recientemente en el HRRG que muestra como la hesperidrina se encuentra incorporada a la farmacopea contemporánea. 


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